el lado oculto de la noche

El lado oculto de la noche

The Obscure Side of the Night

Rain Taxi Review of Books, 5-5-2016

At only ninety-three pages, half of which are in the original Spanish, Norberto Luis Romero’s The Obscure Side of the Night packs a challenging amount of images in its brief, obscure narrative. Romero’s sparse plot accentuates its symbolic ambiguity; to enter these pages is to slip into a Kafkaesque nightmare where the bizarre and illogical rule. In this world, sadistically governed by the “fat man” and his manipulative “gloves,” the unnamed narrator stands outside of the action, preparing for a war without an enemy and a Great Fair in which the winner is already known. While the masses are subjugated by a religious devotion to the commodity—useless, colorful objects exchanged at the Fair—the elite succumb to their most base instincts, helpless in their desire for more power, sex, and wealth. It’s a nightmarish allegory for a fully commodified culture, where “giving is considered absurd” and bartering is filled with “beauty and mystery.” The Obscure Side of the Night’s strengths lay in its impactful brevity and haunting symbolism—here, readers will leave bewildered and hopefully, a little disturbed.

Alejandro Badillo, LadoB.com, México, abril, 2014

El relato transcurre con un pie anclado en la realidad y otro en la fantasía. Como en un cuadro surrealista, acompañado por sugerentes ilustraciones en blanco y negro, El lado oculto de la noche ofrece una realidad deformada, como atrapada en el reflejo de un espejo de fantasía. Este relato no sólo muestra a un autor en plenitud de facultades sino a un artista que no se conforma y busca nuevos códigos, nuevos lenguajes, que contribuyen a redondear el mundo creado en sus anteriores trabajos.

Antonio Luis Ginés, Cuadernos del Sur, Córdoba, abril, 2013

Estamos ante un libro que provocará extrañeza. Y eso es positivo si esa extrañeza consigue transformarse en interés por devorar las líneas y adentrarse en esa atmósfera de cierta presión que el autor logra recrear. No es un libro para leer con prisas, requiere entrega por parte del lector, y la recompensa vendrá en la interpretación que cada uno ejerza sobre esta historia, ya que propicia una serie de ventanas abiertas a ello. Los matices quedan flotando, un poco entre líneas, entre lo que se dice y lo que se calla, posibilitando ampliar más la perspectiva sobre cada escena y cada situación. El mundo ficticio que se nos presenta nos arrastra desde esa voz (unas veces en primera persona, otras en tercera) tan peculiar hacia una situación familiar en la que se nos desgranan las relaciones de dicha familia entre ellos, y también con un personaje de papel fundamental: el hombre gordo. Con un lenguaje lírico y depurado, frases directas y no muy largas, en capítulos breves que acentúan la intensidad, el autor consigue envolvernos en esa atmósfera de la que no conseguiremos escapar fácilmente.

Las eternas palabras. 2013

Muchos blogueros no saben si les ha gustado o no el libro porque no saben si lo han entendido, en el sentido de que no están seguros de lo que el autor ha querido transmitir. En mi caso, desde el primer momento, creo haber entendido lo que quiere explicarnos Norberto, siempre partiendo de la base de que cada uno debe sacar sus propias conclusiones y de que por tanto el autor nos invita a una interpretación libre de la obra.

Miguel Ángel Muñoz, El síndrome Chejov, enero, 2013

Cuando se habla de literatura de miedo, suele aludirse a un artefacto literario que provoca la inquietud, el desasosiego, el mal rollo, el deseo de estar en otro sitio y a la vez dentro de esa historia que nos cuentan, pero casi nunca queremos decir que el sentimiento real que la historia transmite es miedo en sí mismo. Este cuento del argentino afincado en España Norberto Luis Romero, ilustrado por el segoviano Hugo Rodriguez García a.k.a. “Pobreartista”, logra, gracias a la perfecta simbiosis de las ilustraciones, enrarecidas, y un texto simbólico y pérfido, que sintamos miedo. Bueno, hablaré por mí: este cuento me dio miedo.

Rubén Castillo, aparecida originalmente en El Noroeste, de Murcia, noviembre, 2012

No me parece que sea necesario buscar interpretaciones extratextuales para este relato de Norberto Luis Romero, porque la atmósfera que el autor argentino consigue en sus páginas libera al libro de servidumbres externas. ¿Quiero decir con eso que no puede ser leído como un texto en clave? En modo alguno. De hecho, calibro que la tentación será en muchos casos irresistible. Lo que intento exponer es que tales interpretaciones no son escrupulosamente necesarias. Determinados poemas, determinadas canciones, determinados cuadros conquistan con su vigor el derecho a ser considerados universos autónomos, para los que no existe una lectura, sino múltiples lecturas. Gracias a la belleza enigmática de su textura.

Raquel Espejo, Síndromes, 19, noviembre, 2012

Una alegoría donde al igual que en la vida real encontraremos amor, odio, crueldad, muerte, maldad, ingenuidad, abandono, soledad…y donde el lector es el único que tiene la clave y la llave para buscar su atributo, su signo o su ideograma. Y sin embargo, ante tanta oscuridad, no se sentirá angustiado, sino plácido, a sabiendas de que todo está ya escrito.

Cristina Monteoliva, La biblioteca imaginaria, noviembre, 2012

Lo fantástico también puede ser terrible, me digo después de leer “El lado oscuro de la noche”, este intenso cuento largo o novela corta que nos narra en primera persona la vida en la ciudad dominada por el hombre gordo por boca de un muchacho bueno del que no sabemos su nombre, pero sí muchos datos interesantes. El primero de ellos: el muchacho, como decía antes, es bastardo. Su madre fue violada por un guante negro (en esta historia hay guantes de colores para todo lo que podamos imaginar) mientras el que debería haber sido su padre moría en una guerra eterna (¿contra quién? No se sabe. Aunque, ¿importa eso mucho?). Su condición de hijo ilegítimo no solo supone un problema continuo a nivel familiar (como si él hubiera podido evitar algo así), sino también a nivel ciudadano, como también os señalaba antes, pues el número de bastardos por ciudad, curiosamente, está limitado.

José Vicente pascual, Lejos de Itaca, diciembre, 2012

Como una ensoñación más inquietante que una pesadilla. Algo así me ha parecido, un rastreo arriesgado, tenaz, en los suburbios más hondos de las pesadillas, esa parte invisible y clandestina de los malos sueños que nunca recordamos… por nuestro bien. Una metáfora atosigante sobre la sociedad en que ninguna vida tiene valor (ni siquiera es segura su realidad), y los objetos y su posesión se instituyen como orden tiránico en torno al cual giran los temores de todos y el placer sucio de unos pocos. Una verdad y su representación: una atmósfera sofocante, entre kafkiana y surrealista, entre onírica y poética.
Pero es que… vaya tarde esdrújula me han dado Norberto Luis Romero y Pobreartista con su libro pequeño, tan enorme: “El lado oculto de la noche”.